
HAGA EJERCICIO O PIERDA LA SALUD - EJERCICIOS ANTIVEJEZ
Los siguientes textos e imágenes han sido tomados del libro “LAS 14 TERAPIAS ANTIVEJEZ DEL DR. ZURITA ”

Siempre será indicado un poco de ejercicio, adecuado a la edad y a la condición física del individuo.
La cantidad de ejercicio siempre deberá ser supervisada por su médico cardiólogo. Sobre todo si va a iniciar después de algunos años de no hacer ejercicio regularmente.
En el caso de las personas que tengan muy deteriorada la salud, se les recomienda, cuando menos, hacer ejercicios simples de estiramiento todos los días.
Una técnica que puede recomendarse a todas las personas sanas que llevan una vida sedentaria y que se interesan en retrasar los efectos del envejecimiento consistiría en estudiar y realizar los movimientos de Tai-Chi.
Un grupo de investigadores de la Universidad Chang Gung, de Taiwán, publicaron en un estudio: "Nuestros resultados demuestran que el Tai Chi puede disminuir los índices de declive en la función circulatoria cutánea y podría ser recetado como un ejercicio aeróbico para la gente mayor".
Otra recomendación que puede generalizarse solamente si no existen deficiencias cardiacas es la sana costumbre de bailar media hora diariamente. Se puede realizar solo o en grupo, lo importante es bailar diariamente cuando no pueda hacer otros ejercicios.
Con un poco de ejercicio diario se fomenta el correcto metabolismo para la obtención de más y mejor energía para el organismo.
LA IMPORTANCIA DEL EJERCICIO PARA DESACELERAR EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO Y PARA EL CONTROL DE PESO
El ejercicio es un factor indispensable para el correcto funcionamiento corporal. Nuestros cuerpos están diseñados para realizar una gran cantidad de esfuerzos y durante cientos de siglos el ser humano tenía que realizar infinidad de trabajos físicos, como eran la cacería, el pastoreo, la recolección, las migraciones y no había la facilidad de los medios de transporte con que contamos actualmente. Al ser humano de hoy en día le ha hecho mucho daño el sedentarismo de la vida moderna, por lo que para mantenernos saludables nos vemos obligados a realizar rutinas de ejercicio.
Sin ejercicio, el cuerpo no puede llevar a cabo correctamente los procesos bioquímicos de generación de energía celular. La producción del trifosfato de adenosina (ATP), principal molécula en la elaboración de calor corporal y abasto energético, requiere tanto de los nutrientes indispensables como del ejercicio. Recuerde que la inmovilidad daña al organismo. Estudios científicos han demostrado que algunos meses de descanso obligado en la cama provocan más daños cardiovasculares que treinta años de envejecimiento.
Está demostrado también que hacer ejercicio puede eliminar las crisis de angustia y la depresión.
Para empezar a hacer ejercicio es importante tomar en cuenta los siguientes parámetros:
a) Que sea adoptado como una diversión. Es importante aprender a gozar la sensación del cuerpo al moverse, la capacidad ampliada de respirar, saber que poco a poco habrá un mayor poder muscular, la sensación de frescura y bienestar que acompaña al ejercicio debe ser motivo para realizarlo en forma constante y permanente. No realice esfuerzos excesivos, porque al otro día ni podrá ni querrá hacerlo. Recuerde que el ejercicio debe proporcionar gusto, placer y diversión. Al realizar ejercicio se liberan dentro del organismo unas maravillosas sustancias conocidas como endorfinas que ayudan a vivir más plenamente.
b) Disciplina. Es importante enfocar el ejercicio como una forma de vida, ninguna excusa es válida para no hacerlo. La mentira más común para no hacer las cosas es la de “no tengo tiempo”. Esto equivale a decir que cualquier otra actividad es más importante que cuidar nuestra salud.
c) Progresión. Es importante iniciar con poco tiempo y esfuerzos pequeños para ir aumentando uno o dos minutos más cada semana. Se puede iniciar con un poco de ejercicio tres veces a la semana. Y meses después empezar a hacerlo diariamente. En un principio es importante limitar el ejercicio básicamente a movimientos de estiramiento y calentamiento, para ir logrando lo que se conoce como “condición física”, que permita aumentar paulatinamente la cantidad, intensidad y duración de los movimientos.
Recuerde que antes de iniciar alguna rutina de esfuerzos físicos, un médico debe valorar su condición cardiológica. Algunos ejercicios que pueden recomendarse para principiantes sanos son los siguientes:
EJERCICIO 1: Acostado sobre la espalda, estire sus brazos por encima de la cabeza. Luego levante una rodilla, como tratando de llegar al pecho, y la otra pierna estírela y levántela un poco al mismo tiempo; sostenga el esfuerzo de dos a tres segundos. Relájese y vuelva a repetir el ejercicio, ahora con la otra pierna. Repita cuatro veces con cada pierna.
Al terminar, relaje totalmente el cuerpo, respire profundamente cuatro veces y pase al siguiente ejercicio.
EJERCICIO 2: Sobre el piso o la alfombra coloque una manta, recuéstese en la posición de la primera figura y levántese hasta la posición indicada en la segunda. Repita el ciclo de dos a cinco veces, dependiendo de su condición física. Finalmente recuéstese boca abajo, haga tres inspiraciones profundas y relaje todo su cuerpo durante medio minuto antes de levantarse.
EJERCICIO 3: Tome asiento sobre una silla con respaldo, sujétese con las manos como se indica, levante las piernas doblando las rodillas y estírelas como se indica en la segunda figura. Repita el ciclo tres veces y repose, inspire profundamente cuatro veces y relaje todo su cuerpo.
EJERCICIO 4: A partir de colocar sus brazos sobre la cadera, levántelos lateralmente, haga dos estiramientos como alejando las manos. Luego lentamente gire hacia la izquierda como se muestra en la foto; regrese a la posición original y repita para girar a la derecha. Haga cuatro series y termine con cuatro respiraciones profundas relajando el cuerpo.
EJERCICIO 5: Párese con las piernas abiertas, estire sus brazos sobre la cabeza uniendo sus manos con las palmas en dirección hacia arriba, haga cuatro estiramientos y luego inclínese poco a poco hacia el lado derecho y luego hacia el izquierdo. Baje lentamente las manos. Haga cuatro repeticiones y termine con cuatro inspiraciones profundas, para relajar totalmente el cuerpo.
EJERCICIO 6: Colóquese en posición erguida, con los pies separados unos 12 - 15 cms., a continuación desplace un pie aproximadamente unos 30 cms. y doble simultáneamente las rodillas hacia el frente quedando a unos 2 ó 3 cms. del piso la pierna posterior; regrese a la posición inicial y repita el proceso, ahora con la otra pierna, repita dos veces con cada pierna.
Al finalizar respire profundo varias veces y relaje todo el cuerpo.
EJERCICIO 7: Colóquese de pie como se indica en la primera figura, inspire profundamente y cuando exhale el aire, agáchese como intentando tocar con su mano derecha la punta del pie izquierdo. Regrese a la primera posición, inspire profundamente y cuando exhale el aire hágalo ahora con la mano izquierda, tratando de tocar la punta del pie derecho. Repita el ciclo cuatro veces y finalmente relaje todo su cuerpo durante 10 segundos.
EJERCICIO 8: Coloque sus brazos como se indica en la primera imagen, inspire profundamente y al exhalar el aire agáchese como se indica en la segunda figura; inspire profundamente y aguantando el aire levántese hasta la primera posición; repita tres veces.
EJERCICIO 9: Colóquese a 45 cms. de la pared, con los pies separados; levante las manos, estirando los brazos; dóblese hacia atrás para tocar la pared y luego dóblese hacia adelante como intentando tocar los dedos de los pies. Repita cuatro veces.