Estrés
¿Qué nos pasa físicamente cuando nos estresamos?
Todos nacemos con una respuesta instintiva ante el estrés. Cuando enfrentamos una situación potencialmente peligrosa, las hormonas del estrés son liberadas a nuestro torrente sanguíneo. Esto nos causa cambios instantáneos a nivel mental y físico dándonos mayor fuerza y resistencia haciéndonos más aptos para correr lejos del peligro o enfrentar a un oponente. La respuesta de “huida o pelea” fue de mucha utilidad para nuestros antepasados ante la amenaza de depredadores naturales. Estos mecanismos de supervivencia están presentes en nosotros hoy día y constituyen tanto una ventaja como una desventaja.
Por ejemplo, supongamos que alguien tratara de llevarse a su hijo mientras usted realiza sus compras. Se le secaría la boca, sus manos sudarían profusamente y su corazón latería demasiado rápido, sin embargo es probable que se encontrara lleno de fuerza y determinación con lo cual correría detrás del raptor y se abalanzaría sobre el hasta derribarlo, la respuesta automática seria de pelea y con suerte usted vencería.
Tratando de ejemplificar el mecanismo de huida, podemos visualizar a los “sanfermines” que corren desaforados tratando de escapar a la fiera cornada del toro en los festejos anuales de Pamplona, España o las “Huamantladas” que se llevan a cabo en el estado de Tlaxcala en México. Las “hormonas del estrés” hacen que estas personas corran mucho más rápido de lo que normalmente podrían si no estuvieran en peligro.
Así que si esta respuesta al estrés es tan fabulosa, ¿cuál es el problema?...
Hormonas del estrés
En lugar de usar estas hormonas del estrés exclusivamente para las emergencias, nos encontramos ahora a un ritmo de vida tan acelerado que activamos estas cascadas hormonales todo el tiempo por cuestiones como no poder conectarnos al internet y terminar alguna tarea, tener que entregar un reporte para el trabajo o llegar a una cita a tiempo.
Nuestras hormonas del estrés vertiéndose al torrente sanguíneo todo el tiempo nos ayudan a cumplir con nuestras tareas y nos mantienen a la expectativa de la siguiente tarea por cumplir. A diferencia de los atletas, la mayoría de las personas no tienen forma de desfogar ese estrés a través de la actividad física para la que el cuerpo ha quedado dispuesto y tampoco tienen el espacio o el tiempo suficiente para descansar el cuerpo después del evento estresante.
Sin este desfogue físico, las hormonas del estrés siguen trabajando, lo que pudiera explicar que tantas personas a nuestro alrededor puedan perder el control sobre sus emociones a la menor provocación o explotando en furia al volante cuando algún otro conductor comete una imprudencia y así podemos citar muchos ejemplos más.
La correlación entre el estrés y tristeza con enfermedades ha sido estudiada o por lo menos descrita desde los tiempos de la antigua Grecia.
Una de estas hormonas del estrés es el cortisol y los aumentos en esta hormona pueden deberse desde la deprivación de alimentos, sueño, heridas graves hasta el estrés relacionado al ritmo de vida. Lo que sabemos del cortisol es que esta hormona tiene acción en el sistema inmunológico, específicamente en los linfocitos, neutrófilos, monocitos y macrófagos. Cuando los niveles de cortisol aumentan por encima de lo que el cuerpo normalmente produciría y por tiempos prolongados como consecuencia del estrés crónico, el sistema inmunológico se debilita haciéndonos propensos a padecer un sinfín de enfermedades, ya que es el sistema inmunológico quien nos protege.
Una vez conscientes de los efectos perjudiciales del estrés crónico podemos hacer algunas sugerencias para cuidarse y sentirse mejor.
1. Haga ejercicio: Así sea una caminata diaria de 30 minutos o bailar alegremente mientras realiza las labores del hogar. Yoga, Pilates, zumba, aeróbicos, natación, spinning, etc. Todos son excelentes opciones, póngase en movimiento.
2. Dedique cuando menos 10 minutos en la mañana o en la noche para respirar profundamente y hacer el esfuerzo consciente de sentir todo su cuerpo.
Alternativa saludable
Grupo Medico “Dr. Zurita” SA de CV, ha desarrollado un compuesto vegetal que contiene 11 extractos herbales utilizados desde tiempos prehispánicos para el control de los estados ansiosos, inquietud, angustia, estrés crónico, algunos casos de insomnio, así como eventos psico o emocionalmente traumáticos.
Se ha observado que ayuda a los pacientes alérgicos que empeoran con el estrés, así como los pacientes que comen por ansiedad.
La ventaja de estos extractos naturales es que no causan adicción o dependencia ni somnolencia durante el día.
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Articulo sugerido:
* INMUNOLOGÍA, ESTRÉS, DEPRESIÓN Y CÁNCER. Rafael Sirera, Pedro T. Sánchez y Carlos Camps PSICOONCOLOGÍA. Vol. 3, Núm. 1, 2006, pp. 35-48.





